Discurso Rey Mohamed VI

El objetivo que debe ser buscado por todas las instituciones, es estar al servicio del ciudadano. Si no cumplen esta misión, estas instituciones serían inútiles y ni siquiera tendrían razón para existir.

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Me refiero con esto, a la relación entre el ciudadano y la administración, ya sean servicios centrales y de la administración territorial, o de Consejos electos y de servicios regionales de departamentos ministeriales.

Estoy pensando también en los diferentes servicios relacionados con la inversión, que aspira a estimular a las empresas y atender a las necesidades simples y todo tipo de los ciudadanos.

Todos estos servicios tienen por objetivo permitir al ciudadano arreglar sus problemas, en las mejores condiciones y en el menor tiempo posible, y también  simplificar los procedimientos y hacer que los servicios sean básicos y las prestaciones básicas sean más cercanas a los ciudadanos.

Pero si todos los expedientes tuvieran que ser tratados a nivel de la Administración central en Rabat, entonces ¿cuál sería la utilidad de la descentralización, la regionalización y la desconcentración administrativa que estamos trabajando para consolidar desde los años 80 siglo pasado?

Administrar los asuntos de los ciudadanos y  llevar a término sus procedimientos es una responsabilidad nacional y una carga considerable que no sufre ni descuido ni falta de decisión.

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Si no quieren hacer su trabajo, y si no están interesados en  resolver los asuntos de los ciudadanos, a nivel local  o regional, o incluso a nivel nacional, entonces ¿por qué eligen la acción política?

El verdadero  compromiso partidario y político requiere situar a los ciudadanos por encima de cualquier considerac

+ón. Se exige mantener las promesas,  dedicarse a su servicio y hacer que  este deber  esté por encima de los intereses partidistas y personales.

En la medida en que la eficiencia administrativa es un criterio con el cual se mide el progreso de las naciones, y mientras que la relación entre la Administración y el ciudadano no mejore, la clasificación Marruecos, en este aspecto, permanecerán en la categoría de los países del tercer mundo,  incluso cuarto o quinto mundo.

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Los ciudadanos que van al encuentro de su rey, buscando ayuda para hacer frente a múltiples problemas o superar las dificultades, dice mucho de sí.

Si algunos no entienden porque los ciudadanos recurren a su Rey para resolver problemas y asuntos simples es porque  hay algún error en alguna parte.

Obviamente estoy orgulloso de tratar directamente con mi pueblo y solucionar sus sencillos problemas.

Voy a seguir haciéndolo, siempre a su servicio. Pero me pregunto si los ciudadanos me pedirían  intervenir si la Administración hubiese cumplido con su deber.

Desde luego, recurren a mí porque se encuentran con  puertas cerradas, porque la Administración fue negligente en los servicios que les proporcionó, o incluso se quejan de la injusticia que sufrieron.

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La Administración sufre esencialmente de una cultura antigua en el caso de la mayoría de los marroquíes.

Que representa, para muchos de ellos, un refugio que les garantiza un salario mensual, sin tener que dar cuenta de su desempeño.

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Las dificultades de los ciudadanos en su relación con la Autoridad son muchas y variadas, comenzando por la recepción, pasando por la comunicación, hasta el tratamiento de expedientes y documentos.

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No es razonable, de hecho, que los ciudadanos tengan el inconveniente y asuman el costo del viaje a cualquier administración, ya sea consulado,  prefectura, comuna territorial o una delegación regional, especialmente si el ciudadano vive lejos  de esta administración y no encuentra a nadie para recibirle o hacerse cargo de él.

También es inaceptable que la Administración no responda a las quejas y preguntas de la gente, como si el ciudadano no tuviese ningún valor, o como si se tratara de un solo elemento en la configuración general del espacio administración.

[..]. El ciudadano tiene derecho a recibir respuestas a sus consultas y soluciones a los problemas que  expone. La Administración tiene la obligación de explicar las cosas a la gente y  de  justificar sus decisiones, que deberán ser tomadas conforme a la Ley.

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El ciudadano se queja mucho de la complejidad y lentitud de los procedimientos judiciales y la no ejecución de las sentencias, en particular aquellas contra la Administración.

Es incomprensible que la Administración prive a los ciudadanos de sus derechos cuando  tiene la obligación de preservarlos y defenderlos.

Es igualmente inconcebible que la Administración ni siquiera pague las deudas que ha contraído con las pequeñas y medianas empresas, mientras tiene que apoyarlos y animarlos en vista de su importante papel en el desarrollo y el empleo.

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Esto es inaceptable y no puede  perdurar. Cuando el inversor no recibe una respuesta, y si el problema al cual se enfrenta no se arregla, devuelve su dinero al banco, y eso, en el caso de residir en Marruecos.

Sin embargo, si forma parte de la comunidad de emigrantes y que prefiere invertir en su país, se ve obligado a regresar con su dinero al extranjero.

Por lo tanto, el país se ve privado de oportunidades de inversión y desarrollo, con la pérdida de puestos de trabajo potenciales que conlleva para los ciudadanos.

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