Mi Historia

LA HISTORIA DE CARMEN MILLÁN: UNA EMPRESARIA ESPAÑOLA QUE SUFRE UN CALVARIO EN MARRUECOS, QUEDA ARRUINADA POR LAS IRREGULARIDADES COMETIDAS POR LA ADMINISTRACIÓN MARROQUÍ Y REGRESA A ESPAÑA INEXPLICABLEMENTE ENFERMA

Esta es la historia del calvario sufrido en Marruecos por Carmen Millán, una mujer española, empresaria e inversora, que sola y madre de una hija menor, es víctima de los desmanes de la administración pública de aquel país, que impunemente atenta contra los proyectos empresariales de Occibelia, la empresa que ella preside, y contra sus inversiones, violando su propiedad privada y su patrimonio hasta arruinarla, y que tras un largo proceso de diez años en busca de justicia termina viéndose obligada a regresar a España cuando contrae una grave e inexplicable enfermedad que la coloca al borde de la muerte, siendo intervenida de urgencia en un hospital malagueño y dejándole graves secuelas físicas al serle amputadas sus dos piernas y seis dedos de las manos.

Pero esta es también la historia de una lucha. De la lucha de una mujer que no parará hasta que se haga justicia y se repare el daño que a ella y a su hija le ha causado la administración de Marruecos.

¿EXISTE VERDADERA SEGURIDAD JURÍDICA EN MARRUECOS?

Mujer valiente, empresaria honesta e inversora innovadora

Carmen es una empresaria ejemplar que invirtió buena parte de su patrimonio en la construcción de una urbanización de calidad, moderna y sostenible, en los alrededores de Tánger (complejo Atlantic Magna), así como en un edificio de oficinas y de apartamentos en el centro de la ciudad (Torre Almenara). Además, había comenzado a planificar la Ciudad de la Salud, un proyecto que habría contribuido a posicionar internacionalmente a Marruecos y a atraer inversiones con alto capital.

Carmen Millán creó la empresa Occibelia junto a otro socio español. Con esta empresa emprendió aquellos proyectos inmobiliarios, cumpliendo escrupulosamente con las leyes y los reglamentos de Marruecos.

Los proyectos empresariales de Millán constituían un ejemplo excelente de la política que el Gobierno de Marruecos afirma públicamente querer desarrollar, en favor de la inversión internacional en el país, de la promoción de la mujer y del desarrollo económico y social del país. Y encajaban perfectamente con los discursos aperturistas y modernizados que el Rey Mohammed VI ofreció desde su llegada al trono. Carmen confió en aquellas palabras.

2000

La llegada a Marruecos de una empresaria ilusionada con los vientos de cambio

La empresaria española llegó a Marruecos en el año 2000, un año después de acceder al trono Mohammed VI, con una maleta llena de ilusiones y de proyectos de inversión para un país que estaba saliendo de la oscuridad para comenzar a abrirse al mundo.

2005

Primer gran proyecto en marcha: Atlantic Magna

En 2005 se lanza el proyecto más emblemático de Occibelia: Atlantic Magna, una urbanización de apartamentos con las máximas calidades enclavada en un paraje mítico, en la playa de Achakar y las cuevas de Hércules. Con ese ambicioso proyecto se daba respuesta a las exigencias de clientes internacionales de alto poder adquisitivo, permitiendo su llegada al país y la entrada de divisas.

Occibelia, la empresa que dirige Carmen Millán, obtiene la licencia en el año 2005. Se trata de un proyecto sostenible, respetuoso con el medio ambiente, con una depuradora que permitía reciclar el agua y con la voluntad inequívoca de la empresaria de respetar en todo momento la legalidad vigente. Da empleo directo a unas 500 personas, la mayoría de las cuales era la primera vez que estaban dados de alta en la seguridad social marroquí. Y se construye el precioso complejo.

La comercialización, tal y como Occibelia tenía previsto, se produce con gran éxito y los clientes, muchos de ellos extranjeros con un alto poder adquisitivo, comienzan a adquirir los 93 apartamentos. Marruecos parece abrirse al mundo, resulta un destino atractivo y los inversores internacionales dejan de tener miedo a comprar un inmueble y fijar allí una residencia.

Segundo gran proyecto

Con ese proyecto en comercialización, Occibelia decide invertir en un segundo proyecto en el centro de Tánger: Torre Almenara, un edificio de modernas oficinas que responda a las demandas de la que muchos consideran la capital económica del norte de África.

Con los dos proyectos en marcha Occibelia crea más de 600 puestos de trabajo directos, todos ellos con alta en la seguridad social y con todo en regla, lo que no resultaba por entonces muy común en aquel país. Hasta el punto de que los bancos no financiaban la promoción inmobiliaria. De hecho, el primer crédito dado en ese sector fue el que se concedió a Occibelia, una empresa que gozaba de la confianza de los bancos e inversores financieros por los rentables perfiles de sus proyectos.

Los planes de futuro: más inversiones y más empleo para Marruecos

Carmen Millán y su socio, con plena confianza en la seguridad que ofrecía un Marruecos que se estaba modernizando, deciden proyectar una Ciudad de la Salud que sirva de escaparate a aquel país, a su modernización, a su apertura al mundo, y que favorezca la llegada de ciudadanos de todo el mundo con un alto poder adquisitivo y con posibilidades de ayudar al país a crecer y a crear empleo.

2008

Llegan los ataques y amenazas

Sin embargo, en 2008, de manera totalmente inesperada y sin ningún motivo ni amparo legal, las administraciones locales comunican sin previo aviso la paralización de las obras en la urbanización Atlantic Magna. Un día la policía y las máquinas irrumpen en el complejo y sin orden judicial comienzan a derribarlo ante el estupor y la rabia de una Carmen Millán que en aquel momento estaba allí, sola con sus empleados.

Con completa arbitrariedad, reconocida años después en sentencia firme por los tribunales ordinarios de Marruecos e incluso por el Tribunal Supremo de ese país, las autoridades locales ordenaron derruir lo que Occibelia había construido, vulnerando así de manera flagrante el derecho a la propiedad privada reconocido expresamente en la Constitución de aquel país.

La Justicia marroquí constata que así fue sin rastro de dudas: la demolición se produjo ilegalmente, sin ningún motivo. Aunque el Supremo marroquí dio por completo la razón  a Occibelia, fijó una indemnización ridícula, que no llega a los 800.000 euros, cuando los daños reconocidos por los distintos peritos judiciales designados por el propio Tribunal ascienden a 24 millones de euros. 

Marruecos: ¿un país seguro para los inversores?

Aunque Occibelia tenía el prestigio de sus proyectos y el aval de los bancos, lo cierto es que su actitud de respetar en todo momento la legalidad, de cumplir con las normativas, de que todo fuera transparente, pronto despertó los recelos de sus competidores, de otros constructores y de algunos políticos locales. Que al frente de Occibelia estuviera una mujer europea, seguramente les envalentonó para tomar la decisión de atentar de una manera tan flagrante contra un proyecto empresarial tan atractivo y ventajoso para marruecos, y extorsionar a una persona y a su patrimonio como lo hicieron. Podríamos decir que cuando Carmen y su empresa Occibelia decidieron no “entrar por el aro” sus competidores y los palmeros de éstos comenzaron a ver en ella a un competidor “desleal”. Pero la honestidad nunca fue negociable para Carmen.

Lo peor es que el derribo de Atlantic Magna tiene unas consecuencias demoledoras para todos los proyectos de Occibelia en Tánger. Los daños económicos son tan elevados que terminan por paralizarse los otros dos proyectos por no ser factible su financiación. Ni Torre Almenara ni La Ciudad de la Salud pueden seguir adelante, lo que hace aún más grande el perjuicio económico para la empresa española.

Seguramente aquel ataque, aquella demolición, y todo lo que vendría después, tenía  motivos ocultos. El objetivo era que Carmen abandonara aquel país. Pero ella no lo hizo. Ella siempre ha querido luchar por lo que era suyo y conseguir que se haga justicia.

Comienza una larga batalla judicial: Occibelia vs. las autoridades de Tánger

Ese mismo año 2008, ocho años después de llegar a Marruecos y de emprender sus proyectos inversores en ese país, Carmen debe comenzar a luchar junto a sus abogados para hacer justicia, para defender la empresa Occibelia, sus proyectos, su patrimonio y el de su hija, y para defender también los intereses de sus trabajadores y los de sus clientes. Para ello, deberá presentar demandas contra varias administraciones públicas, la primera y la más importante el responsable de la irregular demolición: el Gobernador de Tánger.

Los informes periciales

Los informes periciales encargados por el propio tribunal que debe juzgar el contencioso entre la Administración pública marroquí y la empresa española Occibelia no dejan resquicio a la duda. Según esos informes, los daños económicos generados por la demolición ascienden a 24 millones de euros. Es importante subrayar que esa cifra es la que señala no un informe pericial de parte (que también) sino la que concluye como cifra del daño causado el propio informe del perito oficial nombrado por los tribunales. Hay que tener en cuenta que no solo se tira la construcción de Atlantic Magna, sino que el perjuicio económico que esto trae consigo paraliza también la construcción de Torre Almenara y deja en el limbo el magnífico proyecto de la Ciudad de la Salud.

¿CONOCE EL REY DE MARRUECOS CÓMO TRATA SU PAÍS A LOS INVERSORES EXTRANJEROS?

Los intentos de hablar con el Rey

Pero Carmen sabe que no puede luchar solamente en la arena judicial. Y durante muchos meses, años incluso, intenta en paralelo hablar con el Rey Mohammed VI. La empresaria española quiere contarle de primera mano lo que ha hecho con ella la administración marroquí, una administración que, como el Rey advertía en sus discursos en el Parlamento, debería velar por los intereses de sus ciudadanos.

¿Conoce el Rey de Marruecos cómo trata su país a los inversores extranjeros?

Cuando comenzaron a derribar la construcción de Atlantic Magna, los funcionarios invocaron el nombre del Rey de Marruecos, pero Carmen siempre estuvo convencida de que no era cierto, que el Rey nunca ampararía ese desmán por una sencilla razón: el Rey quiere que el norte de Marruecos, y Tánger particularmente, sean un motor para el desarrollo económico para su país, y, sin duda, los proyectos de Occibelia contribuían a ello. Así que todo esto tendría otra víctima: el propio Rey, a quien los suyos tenían engañado.

Carmen sabía que al querer llevarle ese mensaje al Rey no le sería fácil llegar hasta él, que quienes habían propiciado el derrumbe ilegal la pararían antes. Y así sucedió. En dos ocasiones se quedó muy cerca de poder hablar con él, pero la policía lo impidió, y lo hizo con sus artes intimidadoras de siempre.

La retención en dependencias policiales

En una ocasión Carmen estuvo muy cerca de llegar hasta el Rey, pero cuando se aproximó al coche de Mohammed VI unos policías la frenaron y la llevaron a la comisaría donde fue retenida durante varias horas.

Aunque pasó miedo, esta mujer, aunque sola, no se arredró y siguió adelante en su afán por contarle al Rey lo que había sucedido y lo que las autoridades hacían con los inversores extranjeros. Pero los intentos fueron infructuosos. Demasiados intereses públicos y privados confluían en un mismo sentido: que la empresaria española no le contara al Rey lo que estaba sucediendo.

Las sentencias favorables

Un día llegaron por fin las sentencias. Y todas ellas coincidieron: la demolición de Atlantic Magna fue ilegal, se había hecho sin ningún motivo que tuviera amparo en las normas y esa decisión había causado un perjuicio a Occibelia. Hasta el Tribunal Supremo de Marruecos llegó a esa conclusión. La justicia daba la razón a Carmen Millán y a la empresa Occibelia: el derrumbe fue ilegal. Este fallo, sumado a la existencia de varios informes periciales de los propios funcionarios judiciales que señalaban el daño causado de 24 millones de euros, llevaría a cualquiera a pensar que con esas sentencias se iba a hacer justicia. Pero no fue así.

Una indemnización de chiste: ¿Hay verdadera seguridad jurídica en Marruecos?

Para sorpresa de cualquier jurista y para indignación de Carmen y de su entorno, la sentencia otorgaba una indemnización irrisoria, de menos de 800.000 euros. Esa cantidad cubría apenas una pequeñísima parte de los daños causados con el derrumbe ilegal al patrimonio  de Carmen y de su hija menor y no les resarcía mínimamente del grave expolio sufrido.

La vía judicial Marroquí se había agotado con una victoria que no servía para hacer justicia. La batalla debía continuar.

La vía diplomática

Durante todos estos años Carmen ha llamado a muchas puertas también en España para que se defendieran sus intereses, para intentar que se defendieran los intereses de España y de los ciudadanos y empresarios españoles en Marruecos.

Carmen ha enviado cartas al Rey de España, al Presidente del Gobierno, al Ministro de Asuntos Exteriores, a la Embajada de Marruecos en Madrid, a la embajada de España en Rabat, al Parlamento Europeo… Parece que las autoridades españolas a estas alturas están ya informadas, conocen el asunto en sus detalles y según ellas mismas reconocen, van a hacer lo posible por resolver un conflicto que dura ya diez años. Carmen nunca ha perdido la esperanza en una resolución extrajudicial del problema.

En paralelo, la batalla por divulgar su caso en los medios marroquíes

Carmen Millán decide entonces contar en los medios de comunicación marroquíes su calvario, pero es censurada en varias ocasiones. Incluso, muchas de las entrevistas y de las piezas que en su día publicaron los medios de comunicación marroquíes sobre el caso han resultado sospechosamente retiradas de las páginas web de esos medios.

La ruina y la enfermedad

Todo el proceso ha producido un daño brutal en los proyectos de Occibelia y ha arruinado la economía de Carmen Millán y de su hija. Por si fuera poco, en circunstancias muy extrañas, Carmen enfermó gravemente en Tánger y tuvo que regresar de urgencia a España, entró en coma más de quince días y fue intervenida al borde de la muerte, sufriendo la amputación de sus dos piernas y de parte de sus manos. Hace ya meses que Carmen está ingresada en un hospital de Marbella intentando salir adelante.  La extraña y dolorosa enfermedad, sin motivo conocido ni explicación para la ciencia médica, y su regreso a España para ser hospitalizada y operada con urgencia han sido golpes tremendos para Carmen y para su familia. Ha estado al borde de la muerte y se ha salvado milagrosamente, aunque con graves secuelas: sus dos piernas y parte de sus dedos han tenido que ser amputados.

¿CUÁNDO PIENSA MARRUECOS REPARAR EL DAÑO CAUSADO POR ALGUNOS DE SUS FUNCIONARIOS A ESTA MUJER Y A SU HIJA?

La lucha que no parará hasta hacer justicia

Carmen Millán ha sufrido un gran daño económico como consecuencia de los perjuicios efectivamente causados por la demolición ilegal, por lo que ha dejado de ganar con las inversiones y proyectos realizados, por los gastos en abogados, por los costes judiciales y por las graves lesiones a su salud. 

Ella y su equipo internacional de abogados no van a parar hasta que se haga justicia y recurrirán para ello a todas las herramientas que el Derecho Internacional les concede.

Pero Carmen y sus abogados no quieren dar por agotada la vía diplomática y la negociación.Es más, están convencidos de que una solución satisfactoria del asunto podría favorecer también al Gobierno de Marruecos, porque demostraría con un caso notable su compromiso con la limpieza, con el desarrollo, con los derechos de las mujeres y con la protección de la inversión internacional. 

Mientras este conflicto y la grave injusticia creada no se resuelvan la comunicación pública del contencioso es el único camino que se deja a la empresaria española, Carmen Millán Chaparro, para reclamar la compensación económica que hasta ahora se le niega. Y ella, a pesar de sus graves circunstancias personales y de su salud precaria, está plenamente preparada para hacerlo.